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martes, 28 de octubre de 2008

Regreso a Cusco. Parte 5

Domingo 31 de Agosto del 2008.Segunda Parte.
Almorzamos en un restaurancito local en Aguascalientes. Comida internacional. Arroz con pollo, ensalada y pastel de frutas. regresamos a Ollaytaytambo en tren. Un viaje de hora y media en el transcurso del cual los empleados montaron un show de modas.

Urubamba. Vistas del pueblo.

Recorrimos de nuevo en bus el valle sagrado. En Urubamba había una fiesta local. Vista del club. Música en quechua. En el pueblo si ves un palo con una bandera roja en la punta indica que en esa casa venden chicha. Si colocan dos banderas : una roja y otra azul. Hay chicha y cuy asado. La policía nos detuvo a la salida del pueblo para inspeccionar el bus. "Al policía peruano hay que demostrale respeto. Con un billete de veinte soles". Cuenta el chiste .


LLegamos a Cusco al atardecer. Me vio un médico local (cien dólares la visita). No tenía fractura, hinchada la pierna, me dolía la rodilla y no podía apoyar el peso del cuerpo en el pie izquierdo. Caminaba sujetándome a sillas, mesas y paredes. El hotel me prestó una silla de ruedas.



Taller de un artesano local.










Vista del hotel.






Vistas del mercado del Cusco.


domingo, 26 de octubre de 2008

Valle del Cusco.Parte 3.

Sábado 31 de agosto del 2008. Valle del Cusco: Urubamba, Ollaytaytambo, Aguas Calientes.

Salimos a las 7 y media de la mañana con una simple mochila. El equipaje lo dejamos en Conserjería del hotel. Caminamos varias cuadras hasta una plaza en donde nos recogió el omníbus de turismo. Las protestas estudiantiles siguen por lo que salimos del Cusco por calles laterales lo que nos brindaba la oportunidad de ver el verdadero rostro de la ciudad y su gente. El idioma predominante en Cusco es el quechua. Lo escuchamos a nuestras espaldas, en la calle, en todas partes. Hay mestizos por supuesto. Las muchachas jóvenes se visten a lo occidental, los adultos y niños a la usanza tradicional.
Sincretismo religioso: En el Tahuantinsuyu no existían los bóvidos o ganado vacuno. Los incas sembraban con un palo afilado al que se le añadía una tablita para colocar el pie que empujaba la punta para desbrozar el terreno. Se sembraba hueco a hueco. Por lo que cuando los españoles introdujeron los bueyes y el arado tradicional de hierro, la producción se multiplicó, y en la mente de los indios los toros se convirtieron en sinónimo de Riqueza. Cada casa tiene en el techo una cruz y dos toros de cerámica: los toritos de Pucará.

Camino a Urubamba en el valle del Inca, mi esposa no pudo resistir la tentación de ir a comprar souvenirs en una tienda en medio de cerros. Con ella otros miembros del grupo de quince exploradores de GCT (la agencia de Boston que organiza el viaje).

Casa indígena en el pueblo de Ollaytaytambo. En el suelo vemos la cría de cuys (conejillo de Indias) que sirve como base proteica a los naturales de la zona. Es la ganadería de la zona. Requiere poca comida, se multiplica velozmente, y según el guía la carne es sabrosa. Por si las moscas no la probamos.



Calle típica de un poblado inca de la Sierra. Ollaytaytambo. En esta ciudad tomamos el fatídico tren hacia Aguascalientes. Al bajarme del mismo llevando a mis espaldas una pesada mochila mi pierna izquierda se enredó y frenó la caída contra el borde del andén con la consiguiente herida. Dos puntos interiores y diez exteriores. Cuatro días en silla de ruedas y el resto del viaje caminando con bastón, pero no nos rajamos y continuamos aunque siempre era el último en llegar a los lugares.



Héme aquí luego del accidente con la pierna vendada. Costo del tratamiento en la enfermería del poblado: 30 nuevos soles (unos diez dólares). Coste de la enfermera que iba al hotel a curarme la herida e inyectarme anti-inflamatorio: 20 nuevos soles (unos 7 dólares).
Pierna derecha hinchada e imposibilidad de apoyar ese pie en el suelo.
El resto del grupo se fue a Machu Picchu mientras mi esposa y yo almorzábamos carne de res con patatas fritas y coca-cola en la habitación del hotel.
To be continued...



viernes, 24 de octubre de 2008

Cusco 2008. Parte I

Viajamos en avión de Lima a Cusco. Un vuelo corto de aproximadamente una hora. Había 65 grados Farenheit (entre 19 y 20 grados C). Lo primero que sentí fue el soroche: el mal de las alturas. Falta de aire, nauseas. En el mismo aeropuerto compramos por unos soles caramelos de coca que sabían a hierba y me agrietaban aún más el estómago. Cusco es una ciudad plana de 400 000 habitantes de los cuales el 70% vive del turismo. LLegamos en un momento álgido, los estudiantes protestaban por la subida del precio del pasaje de los omnibus y bloqueban muchas de las calles impidiendo el paso a los grandes buses por lo que tuvimos que bajarnos y caminar una buena milla hasta llegar al hotel mientras nuestro equipaje era trasladado a un minibus que sí podía transitar por las estrechas calles de
la ciudad.

Plaza del Cusco algunos de los miembros del grupo arrastran sus maletines ante la indiferencia de los nativos. LLegamos al NOVOTEL, un excelente hotel de creo cuatro estrellas. Era un monasterio antes. Cusco es una ciudad plana construida en medio de cerros por lo que se pasa uno el día sube y baja escalones y calles inclinadas.


La cena fue lo mejor del día. Perú se está convirtiendo en la capital culinaria de Iberoamérica. He aquí el menú:


Palta a la reina

Lomo salteado

Frutas

Vino

Champaña


Solo de escribirlo estoy salivando como un perrito de Pavlov.


Esa tarde probé en el vestíbulo del Novotel por primera vez el famoso té de hojas de coca. Mi primera impresión no pudo ser peor. Me parecía que era un caballo comiendo hierba, pues a eso es lo que sabía el brebaje. No lo pudo terminar pues además me daba asco.


Visitamos la primera tarde el antiguo templo de Qoriqancha, el principal de la ciudad en tiempos del Inca. Los incas tenían el número tres como sagrado. De ahí los tres niveles de existencia:


Vida supranatural =>representada en los astros (Inti el rey Sol, etc)


Vida terrenal =>los humanos


Vida subterránea =>los muertos


Adoraban a Inti, el Sol quien decidía cuando sembrar, irrigar o recolectar las cosechas. A su esposa Mama Quilla, la Luna. A Illapa dios de los truenos y la lluvia. La Pachamama, la madre tierra. Ofrecían sacrificios de animales y en épocas de penurias sacrificios humanos (adolescentes y niños preferiblemente) En ese aspecto los aztecas y los mayas también ofrecían sacrificios humanos a sus dioses.



Cusco, 28 de agosto del 2008


Como tengo problemas subiendo muchas fotos y el texto voy a dividir la narración en varias entregas para ofrecer fotografías. Si Usted es una de esas personas intranquilas e impacientes que no pueden esperar futuras entregas les invito a que se atragante de fotografías en mi página de Flickr:





Gracias