viernes, 24 de octubre de 2008

Cusco 2008. Parte I

Viajamos en avión de Lima a Cusco. Un vuelo corto de aproximadamente una hora. Había 65 grados Farenheit (entre 19 y 20 grados C). Lo primero que sentí fue el soroche: el mal de las alturas. Falta de aire, nauseas. En el mismo aeropuerto compramos por unos soles caramelos de coca que sabían a hierba y me agrietaban aún más el estómago. Cusco es una ciudad plana de 400 000 habitantes de los cuales el 70% vive del turismo. LLegamos en un momento álgido, los estudiantes protestaban por la subida del precio del pasaje de los omnibus y bloqueban muchas de las calles impidiendo el paso a los grandes buses por lo que tuvimos que bajarnos y caminar una buena milla hasta llegar al hotel mientras nuestro equipaje era trasladado a un minibus que sí podía transitar por las estrechas calles de
la ciudad.

Plaza del Cusco algunos de los miembros del grupo arrastran sus maletines ante la indiferencia de los nativos. LLegamos al NOVOTEL, un excelente hotel de creo cuatro estrellas. Era un monasterio antes. Cusco es una ciudad plana construida en medio de cerros por lo que se pasa uno el día sube y baja escalones y calles inclinadas.


La cena fue lo mejor del día. Perú se está convirtiendo en la capital culinaria de Iberoamérica. He aquí el menú:


Palta a la reina

Lomo salteado

Frutas

Vino

Champaña


Solo de escribirlo estoy salivando como un perrito de Pavlov.


Esa tarde probé en el vestíbulo del Novotel por primera vez el famoso té de hojas de coca. Mi primera impresión no pudo ser peor. Me parecía que era un caballo comiendo hierba, pues a eso es lo que sabía el brebaje. No lo pudo terminar pues además me daba asco.


Visitamos la primera tarde el antiguo templo de Qoriqancha, el principal de la ciudad en tiempos del Inca. Los incas tenían el número tres como sagrado. De ahí los tres niveles de existencia:


Vida supranatural =>representada en los astros (Inti el rey Sol, etc)


Vida terrenal =>los humanos


Vida subterránea =>los muertos


Adoraban a Inti, el Sol quien decidía cuando sembrar, irrigar o recolectar las cosechas. A su esposa Mama Quilla, la Luna. A Illapa dios de los truenos y la lluvia. La Pachamama, la madre tierra. Ofrecían sacrificios de animales y en épocas de penurias sacrificios humanos (adolescentes y niños preferiblemente) En ese aspecto los aztecas y los mayas también ofrecían sacrificios humanos a sus dioses.



Cusco, 28 de agosto del 2008


Como tengo problemas subiendo muchas fotos y el texto voy a dividir la narración en varias entregas para ofrecer fotografías. Si Usted es una de esas personas intranquilas e impacientes que no pueden esperar futuras entregas les invito a que se atragante de fotografías en mi página de Flickr:





Gracias





1 comentario:

Wesbri dijo...

Probando para ver si funcionan los comentarios